Que cambiantes son las relaciones humanas, un día podemos ser el uno para el otro, y al poco tiempo apenas conocidos.
No deja de ser una paradoja: alejados y cercanos. Ahora bien, ¿qué es lo que falló?... creo que al fin al cabo falla la forma en que percibimos a la otra persona. Nos aferramos a algo y tratamos de que eso sea como nosotros lo vemos y en ese esfuerzo también arrastramos a la otra persona, y si esa se deja arrastrar, quizás estamos construyendo un castillo de arena.
La realidad a la larga aparece... y se presenta en varias formas: dudas, miedos, confusiones, señales positivas y negativas; y a la postre, desazón por la pérdida de algo que en realidad no teníamos. En resumen una mera ilusión, casi un espejismo... un vano intento de nuestra mente y corazón de definir una meta y lograrla.
Igual, la carrera queda, la experiencia... y el sabor de haber vivido y sentido.