Nunca te llegará la calma, ya se ha forjado en ti gran parte del temple que te acompañará por el resto de esta vida. Siempre serás un tanto inestable, un poco indecisa... y siempre darás malas señales que confundirán a los que te rodeen. En cierto sentido eres peligrosa. Esa inacción para definir algo y dejarlo en su triste derrotero hasta que por si solo se defina, o lo definas tu cuando se te antoje, es arma de doble filo; si alguna vez se te vuelve en contra, quizás no sepas reaccionar a tiempo para sobrevivir indemne al cimbronazo... la debacle se cernirá sobre tu humanidad y ahí percibirás lo que uno te decía, pero el daño que tendrás ya será irreparable... solo te restará intentar sanar de la herida, y lo lograrás. Una mujer no es derrotada en una sola batalla nunca.