
Silvia era tu nombre,
intrigante mujer escondida.
Hace mucho
inspiraste un poema,
y hasta hoy fuiste una desconocida.
Han pasado cinco años,
desde aquel nocturno escrito.
Nada cambió para mi,
sigo aun por un camino que parece infinito.
Nunca nada nos unió,
solo la visión de esa noche.
Nunca nada nos unirá,
estas palabras son solo derroche.