
Pienso en tu sonrisa,
la que me diste al pasar.
Ibas con algo de prisa,
no obstante dejarte mirar.
Me regalaste tu simpatía,
con esa mirada inquietante.
Yo me fui con alegría,
atesorando ese instante.
Tu pelo llevabas recogido,
no podía librarse al viento.
Fuiste como un estallido,
una visión en movimiento.
Escuchar tu voz al mirarte,
fue música para mis oídos.
Me quedé con ganas de hablarte,
de volar entre sonidos.